¿La obesidad es hereditaria o se debe a factores ambientales? ¿Por qué ahora somos más obesos que antes?
En un contexto de escasez es evidente que el ambiente es el responsable de nuestros kilos de más: solo si conseguimos acceder a determinados alimentos, engordaremos. Pero en un mundo donde los problemas de alimentación no existen, ¿por qué algunas personas acaban siendo obesas?
La respuesta corta (y errónea) es la falta de voluntad: los obesos son personas con poco autocontrol, que son atraídos fácilmente por los cantos de sirena de las calorías. Sin embargo, los estudios genéticos indican que esto no es así, tal y como explica el neurólogo David J. Linden en su libro La brújula del placer:
Los estudios de niños criados en adopción y los estudios de gemelos y de linajes familiares indican que cerca del 80 % de la variación del peso corporal está determinada por la herencia. Este porcentaje es similar al de un rasgo como la estatura y es mucho mayor que el de enfermedades que hoy sabemos que pueden ser hereditarias como el cáncer de mama, la esquizofrenia o las cardiopatías.
Sí, hay un pequeño porcentaje de personas obesas que lo son a causa de una mutación de un solo gen, como el que codifica la leptina, pero esto solo es una minoría (un 8 % de la gente). El resto de obesos sencillamente comen más y hacen menos ejercicio. Pero ¿por qué? La razón subyacente no reside en la falta de autocontrol sino en que el placer que se produce al comer es, de algún modo, inferior.
En otras palabras: los obesos son obesos porque, al comer, sienten menos placer y, para alcanzar el mismo placer que los demás, deben comer más. O mejor dicho: hay un proceso distinto tras en el análisis molecular y celular de los circuitos cerebrales del placer y del control de la ingesta.
Así pues, no solo el comer está asociado a la liberación de dopamina, sino que también el grado de liberación de dopamina permite predecir la puntuación que cada persona otorgará al placer que siente al comer. La cantidad de dopamina que liberamos depende de muchos factores. Por ejemplo, el tipo de alimento que tomemos: no liberamos la misma cantidad al comer coles de bruselas que una hamburguesa con queso. Cuando comemos hasta saciarnos, pero seguimos comiendo, la cantidad de dopamina que se libera en el núcleo estriado se reduce. Los primeros bocados, cuando estamos muy hambrientos, son los que proporcionan mayor liberación de dopamina.
Hasta aquí cómo influye en nuestra liberación de dopamina lo que comemos. Pero también influye nuestra propia biología: en general, la densidad de los receptores dopaminérgicos es menor en las personas obesas. Además, según los escáneres cerebrales, los obesos esperan una mayor recompensa cuando se disponen a comer un alimento delicioso. Las expectativas, pues, son más altas, y el resultado, irónicamente, es menor. Ambos son los factores que obligan al obeso a comer más para sentir lo mismo que el delgado.
Los obesos esperan más y sienten menos.
En un estudio muy reciente, Eric Stice y sus colegas de la Universidad de Oregón realizaron escáneres cerebrales a varias jóvenes obesas y delgadas mientras las chicas sorbían un batido de chocolate por un tubo de plástico. El chocolate, además de activar con fuerza los centros cerebrales del placer, es mucho más fácil de “administrar” (en forma de batido y con un tubito flexible) a sujetos que tienen la cabeza inmovilizada en el interior de un escáner cerebral que, por ejemplo, un bocadillo de jamón de bellota o una ración de paella. El principal hallazgo fue que, en respuesta a los sorbos del batido, la activación del núcleo estriado dorsal de las participantes obesas fue significativamente menor que el de las participantes delgadas, lo que apoya la hipótesis del embotamiento de la sensación de placer.
Las chicas que participaron en este estudio que sentían este embotamiento de la sensación de placer presentaban una variante genética bastante común llamada alelo TaqIA A1, que reduce la densidad de los receptores dopaminérgicos D2 en el circuito del placer.
Naturalmente, no todo está en los genes, también influye en ambiente, por ello cada vez, todos en general, somos más obesos. Las empresas que comercializan alimentos, pues, usan toda la tecnología disponible para que dichos alimentos activen al máximo nuestros circuitos de placer, a fin de que volvamos a por más. Pero, tras lo dicho anteriormente, estas técnicas de manipulación serán más efectivas en las personas que genéticamente estén predispuestas a sentir menos y esperar más. Una explicación que quizá también pueda atribuirse a muchas otras formas de conducta compulsiva y adictiva, como el alcoholismo o la ludopatía.
Algo también interesante y que no se ha comentado es el por qué nos atrae tanto las comidas que engordan, como el azúcar. Si éstas nos engordan y producen diversos problemas cardiovasculares que son incluso mortales, parece que, a primera vista, la selección natural debería haber favorecido a los que les encantan las coles de bruselas, y no los que se hinchan a comer chocolate y miel.
Creo que fue Dawkins quien dijo que esto es porque el azúcar era un bien preciado, escaso y necesario. La sensación de placer debería ser mayor, ya que también tenías que hacer más esfuerzo para conseguirlo; si fuese menor simplemente comeríamos otra cosa y nuestra dieta no sería equilibrada.
El problema es que con la vida moderna lo tenemos todo a mano, y nos es más fácil comer este tipo de comidas que otra más sana, y nos produce más placer, con lo que engordamos más.
Pues yo quiero decir que soy feedee, eso es que me encanta que me hagan comer, y ver como engordo, eso me provoca placer. El que da de comer a los feedees se llaman feeders. Y suena bizarro, pero es un fetiche muy popular.
Quizas deberian hablar de çel algun dia en éste blog. Mas informacion, para que veais que no estoy solo:
http://fantasyfeeder.com/cms/index.php
Saludos!, ser gordo no es tan malo, si controlas tu salud.
mmm nose sigo pensando que las personas que son gordas lo son por malos hábitos generados por la falta de voluntad.
Bizarro no significa en castellano lo que tu das a entender. No creo que solo sean malos habitos y falta de voluntad, hay gordos que triunfan en otras facetas de la vida en las que hace falta mucha mas fuerza de voluntad y coraje.
Esto vendría a explicar lo que yo siempre he descrito como "no tener hambre pero tener ganas de comer", es esa sensación de que hasta que no estas completamente lleno no estás satisfecho. Y también el por qué a mí no me costaba nada seguir la regla de "hay que dejar el plato limpio", cuando a mis primos por ejemplo les caía continuamente una bronca por no acabarse nunca lo que le ponían en el plato.
Siempre he tenido claro que era cuestión de genética. Por mi lado paterno no conozco a nadie que esté gordo, por mi lado materno en cambio, la regla general es estar con sobrepeso. La cuestión es, los miembros de mi familia materna, ¿sabemos cocinar mejor porque comemos mucho y queremos que la comida sea lo mejor posible? o ¿comemos mucho porque sabemos cocinar muy bien?
Y en cualquier caso, aunque la razón sea biológica, entiendo que la perspectiva exterior es que no tenemos control y de ahí que se vea como falta de voluntad.
El tema del azúcar es otro mundo, pero estoy de acuerdo con lo que dice Ragnor.
En mi blog hablo de cómo he aprendido a controlar esa sensación al comer de forma más equilibrada. khalkarrodiet.blogspot.com.
Yo soy de los que piensan que los problemas de obesidad vienen dado por culpa de una sola planta, la caña de azúcar, antes de su refinamiento y cultivo en occidente, la fuente de glucosas y azucares estaba muy limitado por la miel y la remolacha, y el acceso a esta planta traída del nuevo mundo con sus plantaciones intensivas ( en España por ejemplo solo existia una plantación en Granada) introdujo calorias baratas y facilmente distribuibles por toda Europa. El ser humano nunca en la historia tuvo tan facil acumular calorias y por lo tanto no estaba preparado para sus nefastos efectos en la salud, provenientes del poco autocontrol evolutivo para frenar su consumo.
Quizá y hay viene una idea descabellada si graváramos en impuestos el azúcar y sus derivados, seriamos capaces de reducir su consumo, la obesidad y el impacto en la sociedad y la salud, tal cual como se hace con el alcohol y el tabaco.
Claro que afectaría a muchos productos lo sé, pero así puede que dejaran de poner azúcar a todo.
Para justificar la obesidad siempre podremos echar mano de estudios científicos que nos libren de nuestra responsabilidad, y así poder seguir con nuestras mermeladas light, nuestra bollería industrial, mantequillas bajas en calorías, bolsas gigantes de ganchitos, cortezas, patatas,etc,total si la obesidad la podemos achacar a nuestros genes para qué reprimir nuestra glotonería.
Otros estudios no tan científicos dicen que la obesidad es proporcional al nivel de pobreza, al de estudios, al de renta per capita, por hacerlo mas fino. saludos.
ya se están utilizando sustitutos más rentables del azúcar, con lo que ese impuesto no sería del todo útil...
Será muy popular, pero eso no quita que sea un problema. Incluso las asociaciones de los distintos países que luchan por la aceptación de la obesidad (la NAAFA en EEUU o la española gordos.org) están totalmente en contra de estas prácticas malsanas. Ser lo que tú dices que eres sí que va en contra de tu salud, y te recomendaría que visitaras un médico especialista antes de que el asunto se vaya de las manos (que he llegado a ver cosas espantosas).
Los hidratos de carbono, y en menos medida las grasas, son una de las sustancias mas adictivas que hay en este mundo, la mayoría de las personas que hayan estado a régimen y hayan probado un bocado de dulce, ya sea galleta, pastel, etc, podrán haber comprobado como se les dispara la bestia que tienen dentro, esta "dicotomía" de " a tomar vientos todo". El problema de hoy en dia es que prácticamente todos los productos están llenos de hidratos de carbono, sino fijaos en cualquier embutido empaquetado en el supermercado, hace falta que un chorizo lleve dextrosa? lactosa? almidón?, realmente lo dudo, pero a las empresa les interesa rellenar los productos así porque el porcentaje que utilizan del producto es menor y por tanto les sale rentable, los resultados son estos. Adicción pura y dura para muchas personas.
¿Y no podría ser que las jóvenes delgadas sintiesen más placer al tomar el batido porque es algo de lo que normalmente se privan, mientras que para las obesas es algo más rutinario?
O al revés, que por estar delgadas se lo pudieran permitir más que las obesas.