El reloj de pulsera más importante del universo no se sabe dónde está

El reloj de pulsera más importante del universo no se sabe dónde está
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El reloj de pulsera Omega se podría considerar el reloj más relevante del universo, porque ha formado parte de la carrera espacial de un modo particular.

Éste fue el reloj que seleccionó la NASA en su día de forma oficial para medir el tiempo a bordo de la misión Apolo. Neil Armstrong llevaría en su propia muñeca un Omega Speedmaster Professional Chronograph cuando bajase por la escalerilla del módulo lunar y pisara por primera vez el mar de la Tranquilidad.

Omega

Como explica el propo Buzz Aldrin, que también llevaba su Omega, en su autobiografía, Regreso a la Tierra, publicada en 1973:

Pocas cosas son menos necesarias cuando estás paseando por la Luna que saber qué hora es en Houston, Texas. No obstante, como a mí me gustan los relojes, decidí colocarme el Speedmaster en la muñeca derecha, alrededor de la gruesa manga de mi traje espacial.

¿Acaso puede haber una campaña más meteórica de marketing para un reloj que ésa? Por ello, la marca empezó a publicar su reloj no solo como el más preciso de la Tierra, sino del espacio. A partir de entonces, además, Omega estuvo en el resto de misiones espaciales.

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Por ejemplo, el comandante del Apolo 17, Gene Cernan, que fue el último en dejar una huella humana en la Luna, el 14 de diciembre de 1972, llevaba dos Speedmaster, uno en cada brazo. Uno daba la hora de Houston, y el otro, de Checoslovaquia, el país natal de su madre.

No en vano, ha llegado a conocerse como el "reloj lunar". Y, también por ello, existe una edición limitada llamada "Cara Oscura de la Luna", que dispone de esfera cerámica de óxido de circonio, el "Cara Gris de la Luna", con esfera de aspecto metálico inspirada en el polvo lunar, y el "Cara Blanca de la Luna", que es blanquecino como la Luna llena.

Con todo, el reloj verdaderamente exclusivo (y caro) es el auténtico que llevaría Aldrin en su paseo selenita, el Speedmaster Chronograph Calibre 321 de 42 mm y cuerda manual. Un reloj sobre el que, por cierto, se desconoce su paradero, tal y como explica Simon Gardfield en su libro Cronometrados:

Todos los astronautas de la misión Apolo tuvieron que entregar sus relojes al regresar a la Tierra y los aparatos pasaron a ser propiedad de la NASA en Houston (algunos terminaron en el Museo Smithsonian de Wahsington, DC). Sin embargo, el reloj de Aldrin desapareció poco después y no se ha vuelto a encontrar. Si el lector quiere mirar debajo de su cama, sepa que el número de referencia que lleva en el reverso es ST105.012.

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