La justicia es pitagórica o cómo calcular la distancia que hay entre un vendedor de drogas y un colegio

La justicia es pitagórica o cómo calcular la distancia que hay entre un vendedor de drogas y un colegio
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En el año 2005, la policía tuvo que recurrir a Pitágoras para determinar la pena de un vendedor de drogas. Para entender esta estrategia, primero debemos pensar un poco en cómo podemos calcular las distancias en una ciudad.

La distancia más corta entre dos puntos es la línea recta, pero ¿cómo podemos aplicar ese axioma en un sitio lleno de obstáculos con forma de edificios, estatuas o plazas. Bien, con las plazas es sencillo: basta con cruzarlas en diagonal (si no hay una estatua o fuente en el centro, claro).

Pero ¿cómo hacerlo ante una manzana de edificios o casas? Si no somos superhéroes, estamos obligados a rodear la manzana por sus lados. Es decir, que en estos casos, la distancia real a recorrer es el mínimo de las longitudes de todas las trayectorias transitables que unan ambos lugares.

Este tema es más importante de lo que parece porque sirve, por ejemplo, para regular las normas urbanísticas (distancias entre farmacias, localización de servicios de salud, etc.). También es un tema que afecta a los itinerarios de reparto y recogida de correo o de basura. También interesa mucho a los taxistas.

E incluso puede ser determinante en un juicio, como el celebrado contra James Roblins, arrestado en marzo de 2002 en una esquina de Manhattan, en la Eight Avenue con 40th Street. Roblins fue acusado por venta de drogas, con el agravante de hacerlo a menos de 1.000 pies de la escuela Holy Cross, en la 43rd Street, entre Eight y Ninth Avenues.

Para calcular esta distancia, había dos formas de hacerlo. O en línea recta o en términos reales de recorrido humano. Los abogados de la defensa argumentaban que lo lógico era hacerlo en términos reales, es decir, los pies que se recorrerían andando hasta la escuela, que según los cálculos, eran 1.254 pies. Es decir, 764 pies de un lado, giro y 490 pies del otro lado.

Pero la justicia dio la razón a la policía, que para hacer sus cálculos usó el teorema de Pitágoras, el a2 + b2 = c2.

usando como catetos a = 764 pies (distancia desde el punto de venta hasta la Eight Avenue), b = 490 pies (distancia a la iglesia a lo largo de la 43rd Street, resultando la hipotenusa c = 907, 63 pies.

Al ser menor que 1.000 pies la distancia del puesto de venta, Roblins podía cumplir entre 6 y 12 años de cárcel. Y probablemente todos y cada uno de esos días, Roblins se acordaría del padre de Pitágoras, como mínimo.

Vía | Vitaminas matemáticas de Claudi Alsina

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