Ciegos a los errores de continuidad: de Pretty Woman a Star Wars

Ciegos a los errores de continuidad: de Pretty Woman a Star Wars

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En el cine, el raccord hace referencia a la relación existente entre los distintos planos de una filmación, a fin de que no se rompa la ilusión de la secuencia. Es decir, las películas suelen filmarse como un rompecabezas, y luego se tiene que montar todo, uniendo escenas que quizá han sido filmadas con semanas de diferencia.

Sin embargo, hay muchas películas célebres que están repletas de fallos de raccord o errores de continuidad. Por ejemplo, en Pretty Woman, Julia Roberts aparece comiéndose unas tortitas. La cámara enfoca otra cosa, vuelve a Julia Roberts, y entonces están comiéndose un cruasán. Cambio de plano de pocos segundos, vuelta y Julia Roberts está comiendo de nuevo tortitas. Todo esto ocurre en menos de treinta segundos.

No es la única película que presenta errores de montaje como éste. En El padrino encontramos 56. En La guerra de las galaxias, 271. De hecho, evitar estos errores es tan difícil que prácticamente todas las películas los tienen. Además, para el espectador medio pasan totalmente desapercibidos, porque generalmente somos ciegos a los errores de continuidad, de igual forma que viajamos por doquier y de forma compulsiva sin ser muy consciente de lo que vemos.

Tal y como lo explica Alex Stone en su libro Engañar a Houdini:

Esta incapacidad para percibir alteraciones en escenas consecutivas, tanto en las películas como en la vida diaria, se llama “ceguera al cambio” y, como la ceguera por falta de atención, es fundamental para la magia (…) Es desvío de atención dificulta aún más nuestra habilidad para detectar los cambios de una escena a otra. Piensa en el llamado “test de las caras”, en el que se enseña a un voluntario dos rostros en rápida sucesión en la pantalla de un ordenador. En circunstancias normales casi cualquiera podría distinguir ambas caras, dado que se muestran durante un lapso de medio segundo. Pero si se distrae al sujeto con otra actividad, como por ejemplo contar, o con un parpadeo en la pantalla, las caras terminan pareciendo iguales.

Uno de los experimentos más populares sobre la ceguera el cambio posiblemente sea el de mono que pasa entre personas que se pasan una pelota… y nadie lo ve.

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